Lectura bíblica: Lucas 19:28-31
...Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis
un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y
traedlo. Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis?, le responderéis
así: Porque el Señor lo necesita.” (Lucas 19:30-31)
Sin embargo, Jesús lo necesitaba.
Él, que puede hacer llover maná del cielo y calmar tormentas con una palabra,
dijo: “El Señor lo necesita”. Esta frase es poderosa. Nos recuerda que Dios, en
su soberanía, decide usar medios sencillos, personas comunes, y situaciones
cotidianas para cumplir sus propósitos eternos.
El pollino representa muchas veces nuestra vida: atada, sin haber sido usada para el Reino, esperando en un rincón sin saber que forma parte de un plan mayor. Tal vez sientes que no tienes experiencia, que aún no estás preparado, o que no eres útil para el servicio de Dios. Pero Jesús también te dice: “Te necesito”.
Lo hermoso del texto es que el animal no tenía méritos propios. Simplemente fue desatado y llevado a Jesús. No se trataba de lo que el pollino podía ofrecer, sino del propósito que Jesús tenía para él. De igual manera, el Señor no nos llama por lo que somos capaces de hacer por nuestra cuenta, sino porque Él tiene un propósito que desea cumplir y a través de nosotros.
El dueño del pollino también es un ejemplo de obediencia. Cuando los discípulos explicaron que el Señor lo necesitaba, no puso objeción. A veces Dios también nos llama a soltar cosas: recursos, tiempo, talentos o incluso planes personales. Cuando entendemos que todo lo que tenemos es suyo, podemos responder con generosidad y fe.
Este pasaje nos confronta con una pregunta: ¿Estamos disponibles para el Rey? La verdadera grandeza está en estar listos, en decir “sí”, en permitir que el Señor nos desate de lo que nos limita para poder llevarlo donde Él quiere entrar: a nuestras familias, nuestras comunidades, nuestras ciudades.
¿Qué cosas en tu vida han estado “atadas” que el Señor quiere liberar?
¿Estás dispuesto a responder al llamado cuando el Señor diga: “Te necesito”?
¿Puedes reconocer que tu valor no está en lo que has hecho, sino en lo que Dios puede hacer a través de ti?

Comentarios
Publicar un comentario