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Martes de Controversia: ¿Que haré pues con Jesús?

Lectura Bíblica: Mateo 27:15-31

“Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré con Jesús, llamado el Cristo? Todos respondieron: ¡Sea crucificado!” Mateo 27:22


Martes de Controversia: ¿Qué haré pues con Jesús? 

Esta es la pregunta más importante que una persona puede hacer. Amados hermanos y hermanas en Cristo, hoy nos reunimos en este lugar para recordar la pasión de nuestro señor Jesucristo y recordar el sacrificio para nuestra salvación. No solo nos reunimos como una comunidad de fe, sino como individuos confrontados por una pregunta que ha resonado a través de los siglos, una pregunta que cada alma encuentra en el cruce de caminos de su vida espiritual: "¿Qué haré pues con Jesús?"

Nos encontramos en un momento similar al que enfrentó Poncio Pilato, que se hallaba ante una multitud agitada, con la autoridad de liberar a un hombre. La decisión parecía sencilla desde una desde un punto de vista de justicia humana: liberar al inocente y condenar al culpable. Sin embargo, Pilato se encontraba atrapado no solo por las leyes de la tierra sino también por las expectativas y presiones de la sociedad que gobernaba. En su dilema, Pilato nos pregunta indirectamente a cada uno de nosotros: "¿Qué haré pues con Jesús?"

Esta pregunta trasciende en el tiempo. No se limita a la historia de la Pasión de Cristo; se extiende hasta el aquí y ahora, cuestionando a cada corazón y a cada conciencia. "¿Qué haré pues con Jesús?" no es solo una reflexión sobre una figura histórica o espiritual; es una pregunta sobre cómo vivimos, cómo amamos, cómo servimos y cómo encarnamos los valores del Evangelio en nuestra vida diaria.

1. ¿Qué hizo Pilato con Jesucristo?

En primera demanda no hayo culpabilidad en Él e intentó librarlo apelando a la compasión del pueblo que lo juzgaba, pues sabía que por envidia lo entregaron. Intento soltar un preso pensando que lo escogerían a Él sobre el asesino. Pilato tenía que tomar una decisión: condenarlo o soltarlo. Al final se lavó las manos, una excusa para no tomar esa decisión. Un camino de la conveniencia, ahogando la voz de su conciencia y de la justicia. Hoy pregunto queridos hermanos ¿Elegimos liberar a Jesús en nuestras vidas, permitiéndole transformarnos, o lo condenamos al olvido, eligiendo en su lugar las cadenas de nuestras propias versiones de Barrabás: el egoísmo, la indiferencia, el materialismo?

2.  ¿Qué hizo el pueblo de Israel con Jesucristo?

Siendo manipulados y gritando a un solo coro ¡Sea crucificado! La multitud del pueblo eligió a Barrabás, sobre Jesucristo, eligiendo la violencia sobre la paz, el odio sobre el amor, la revuelta sobre la redención. A menudo, sin darnos cuenta, crucificamos a Jesús nuevamente cuando elegimos caminos que se alejan de sus enseñanzas. Cada vez que ignoramos el llamado al amor y al servicio, cada vez que priorizamos nuestras necesidades y deseos sobre el bienestar de los demás, estamos diciendo, cómo aquella multitud: "¡Sea crucificado!"

3. ¿Qué haré de Jesucristo?

La pregunta marca nuestro propio dilema. ¿Qué actitud tomaré?

a)    Recibirlo o despreciarlo (Juan 1:11-12) 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Esta elección entre aceptar o despreciar a Jesús marca el inicio de nuestro camino espiritual, definiendo el fundamento sobre el cual construimos nuestra relación con Él.

b)    Estar a favor o en contra de Él (Mt: 12:30), El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Estar a favor o en contra de Él determina no solo nuestra dirección espiritual sino también el impacto de nuestras vidas en el reino de Dios. En (Ap. 3:15-16) 15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Dios nos confronta con la realidad de que no hay terreno neutral en nuestra relación con Jesús.

c)     Confesarlo o Negarlo (Mt: 10:32-33) 32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. La decisión de confesar o negar a Jesús no es meramente una declaración de creencias; es una manifestación de nuestra fidelidad y valentía en la fe, especialmente frente a la adversidad.

d)    O lo dejaré entrar o lo excluiré de mi vida (Ap. 3:20) 20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El pasaje nos invita a considerar nuestra disposición a abrirle espacio a Jesús en nuestra vida. Esta elección entre dejar entrar o excluir a Jesús de nuestras vidas simboliza la intimidad y la comunión que Él desea tener con cada uno de nosotros.

Hoy, la controversia fue con respecto a la pregunta ¿Qué haré pues con Jesús? Esta pregunta nos invita a reflexionar sobre nuestra relación personal con Él. No es una simple pregunta. Es una invitación a vivir de acuerdo con los valores del Evangelio. Es una invitación a liberar a Jesús en nuestras vidas, permitiéndole guiarnos en cada decisión, en cada acción, en cada palabra.

Que esta pregunta resuene en nuestros corazones no como un eco del pasado, sino como un llamado que resuene en nuestros corazones con fuerza. Que al salir de aquí, cada uno de nosotros pueda llevar en su corazón la firme decisión de vivir de una manera que refleje nuestra elección de abrirle las puertas a Jesús en nuestras vidas, permitiéndole reinar en nuestros corazones, que transforme nuestras vidas, que transforme nuestras acciones y principalmente que guie nuestros pasos.

Quiero dejarles con esta última reflexión. Se han puesto a pensar que cuando estemos en el gran juicio delante de Dios se nos hiciera la misma pregunta. ¿Qué haré con esta alma?

DI. IQD




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